18.
Hay un hueco hondo en mi pecho
un cráter que azota y evapora todo atisbo de duda
mi corazón encandece como un metal a fuego vivo,
llegas pronto, inevitable.
Tu cuerpo prendido a mis manos,
cada rincón de tu templo aquí,
golpeas esta esquina como una madera
de lumbre constante.
golpeas esta esquina como una madera
de lumbre constante.
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